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 Bola de Dragón (la historia que debió haber sido)

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belerion
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MensajeTema: Bola de Dragón (la historia que debió haber sido)   Dom Mayo 11, 2008 10:33 pm

Hola:
Como parece ser que, en general la historia alternativa que estoy escribiendo de Bola de Dragón, ha gustado, os la voy a poner aquí para que lo tengais directamente en el foro y no tengais que "viajar" hasta mi blog para leerlo. En prinicipio os voy a poner los 6 que llevo y, poco a poco, lo que mi trabajo y mi novela me permiten, ire continuando hasta terminar la primera parte de la historia. Espero que os guste, un saludo.
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MensajeTema: Re: Bola de Dragón (la historia que debió haber sido)   Dom Mayo 11, 2008 10:39 pm

CAPITULO 1

El cielo brillaba sobre la Ciudad del Sur. A esas horas, las calles estaban vacías pues todos los habitantes estaban en el trabajo o, los más jóvenes, en el instituto. En uno de ellos, el Red Star, un muchacho miraba distraído por la ventana, mientras el profesor explicaba como sería el eclipse de sol que habría tres días después.
—¡Goku! —gritó de repente el profesor.
El muchacho dio un respingo sobresaltado y el lápiz que había estado moviendo en los dedos salió despedido hasta el fondo de la clase.
—¿Sí, Sr. Weaver?
—A ver si prestas más atención, Goku —le reprendió el hombre.
Goku bajó la mirada avergonzado al ver que toda la clase le observaba divertido. Nunca había sido demasiado extrovertido. No tenía amigos y siempre caminaba solo por los pasillos del instituto. El muchacho pasó sus manos por su cabello corto, azorado.
—Vamos a ver —continuó el profesor——. ¿Qué sucederá cuando la luna oculte el sol?
Sólo una mano se levantó en aquél mar de rostros desencajados. El Sr. Weaver paseó la mirada por la clase y suspiró sorprendido.
—Teto —dijo harto ya de dar la palabra siempre al mismo muchacho.
—La luz solar disminuirá al igual que la radiación —recitó el chico—. También habrá un aumento de los vientos debido al cambio de la presión.
—Muy bien —el profesor se dio por complacido con esa pregunta—. Eso significa que…
En ese momento sonó el timbre de salida y toda la clase comenzó a levantarse sin esperar a que el Sr. Weaver terminara de hablar.
—¡Recordad leer el capitulo quince de vuestro libro de texto! –gritaba el pobre hombre intentando hacerse oír entre el sonido de las sillas y las mesas al arrastrarse.
Goku salió de la clase el último y solo. Con la mochila colgada del hombro izquierdo atravesó los pasillos del instituto. Caminaba con la mirada baja, pero una tenue sonrisa siempre adornaba su rostro. Así era él. No tenía amigos; los estudios le iban fatal, pero siempre tenía una sonrisa en el rostro. Era optimista por naturaleza. Además, en cierto sentido se sentía superior a todas las personas que había en aquél edificio. Él podía…
Sus pensamientos se interrumpieron cuando alguien chocó contra él. El golpe tiró su mochila y Goku la cogió con un rápido movimiento, antes de que cayera al suelo.
—¡Vaya! —exclamó una voz junto a él—. ¿Qué ha sido eso?
Cuando Goku alzó la vista se encontró con una muchacha de origen oriental. Era morena y muy bonita. Goku nunca había tenido demasiados problemas a la hora de hablar con las chicas. De hecho, en aquél momento no le interesaban demasiado. Tenía cosas más importantes en que pensar.
—Ha sido suerte —dijo con una sonrisa—. Lo siento.
—No te preocupes. Ha sido culpa mía.
El muchacho no volvió a hablar. Simplemente sonrió a modo de despedida y siguió su camino hasta salir del instituto.
Cuando estaba a punto de cruzar la carretera un fuerte sonido atrajo su atención. Goku giró la cabeza a tiempo de ver un coche sin control abalanzarse sobre él. El muchacho lo esquivó por poco, pero perdió el equilibrio y cayó sobre el césped de espaldas.
Todos los estudiantes que había por los alrededores le miraron y se rieron cruelmente, pero a Goku no le importaba. Con un suspiro se levantó y se dirigió al coche que se había detenido a pocos metros de él. Era un coche antiguo a ruedas, amarillo con una extraña franja negra atravesándolo.
La puerta se abrió y del coche surgió una mujer. Goku la observó extrañado. No la conocía y seguro que se acordaría de alguien como ella. No por que fuera bonita, que lo era, sino porque lucía una melena morada que no podría haber pasado desapercibida.
La mujer le miró fijamente y entonces estalló.
—¿Qué demonios estabas haciendo en la carretera? —le gritó. Goku se encogió sobresaltado y aguanto estoicamente la reprimenda de la mujer—. ¡Podía haberte matado, niñato!
—Por suerte, no lo has hecho —respondió Goku —. Y no me llames niñato. Apenas soy un par de años menor que tú.
Ella le miró roja de ira y apretó la boca, sin duda, por no soltarle alguna palabra malsonante. Goku se dio cuenta de que no era una mujer que se dejara pisotear a menudo.
—¡Ten cuidado la próxima vez! —gritó al fin antes de volver a meterse en el coche y salir disparada calle abajo.
Goku observó el coche amarillo perderse tras una esquina y sonrió. “Vaya mujer más rara”, pensó. “¿Dónde creerá que va con ese pelo?”.
Un momento después, pasaba tras una verja que daba al bosque que rodeaba la ciudad. Nadie lo sabía, pero él vivía allí con su abuelo. Desde que el hombre lo había encontrado deambulando solo y desnudo por el bosque, cuando solo contaba con apenas un año de vida, lo había acogido y cuidado. Realmente no era su abuelo. Pero el lo trataba como tal.
Goku observó el bosque y buscó el camino más corto para llegar a la pequeña casita en la que vivía. Estaba ansioso por llegar y cambiarse de ropa. Odiaba vestir con pantalones vaqueros, pero era consciente de que no podía ir a la escuela vestido con un kimono.
Calculaba que su casa se encontraba a cinco kilómetros. En cinco minutos estaría allí. Después de mirar a un lado y a otro salió corriendo. Pero Goku no corría como una persona normal. Sus pies apenas tocaban el suelo y, a su alrededor, las hojas que habían caído de los árboles formaban una nube, revoloteando en el aire.
Porque Goku no era una persona normal. Tenía una fuerza y velocidad sobrehumana que habrían provocado la envidia de todos los habitantes de Ciudad del Sur. Solo lo sabía su abuelo, por supuesto, y él no pensaba contárselo a nadie. Nunca.
Pero lo que él no sabía era que no tendría que hacerlo. Agazapado entre la maleza y la valla que daba acceso al bosque una figura miraba boquiabierto el camino de hojas que había dejado Goku en su estampida. Luego miró el reloj y, sin dejar de mirar el lugar en el que Goku había desaparecido, se fue.



[right]Continuará...[right]


Última edición por belerion el Dom Mayo 11, 2008 10:53 pm, editado 1 vez
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MensajeTema: Re: Bola de Dragón (la historia que debió haber sido)   Dom Mayo 11, 2008 10:41 pm

CAPITULO 2

El lugar en el que Goku vivía con su abuelo era una pequeña casita blanca hecha a base de madera. Allí tenían todo lo que Goku podía desear. Realmente era raro que alguien viviera allí, pero ese había sido siempre el estilo de vida de su abuelo Son Gohan y el hombre no había visto la necesidad de cambiarlo a pesar de que Goku comenzó a ir a la escuela.
Cuando llegó corriendo se detuvo un poco antes de llegar a la casita. Allí estaba su abuelo. Era un hombre mayor y completamente calvo. Un espeso bigote adornaba sus labios y sus ojos siempre estaban llenos de alegría.
Pero ese día, Goku vio algo distinto. El brillo en la mirada de su abuelo estaba apagado. Lo notó preocupado.
—Hola, abuelo —le saludó acercándose a la casita.
—Hola, muchacho —le respondió él dando un respingo, como si Goku le hubiera sacado de algún pensamiento importante—. ¿Cómo te ha ido el día?
Goku lanzó un suspiro.
—Como siempre —contestó en voz baja—. ¿Te pasa algo?
Son Gohan le miró un momento y, de repente, el brillo en sus ojos volvió a aparecer.
—Nada, hijo —le tranquilizó posando una mano en el hombro del muchacho—. ¿Por qué no vas a por la cena? ¿No tienes hambre?
En ese momento el estomago de Goku comenzó a rugir. Parecía el rugido de un león. Goku se llevo las manos a la barriga y entornó los ojos. Cuando tenía hambre sentía como si le faltaran las fuerzas.
—Sí —dijo cuando se recompuso—. Voy a cambiarme y salgo ahora mismo.

Diez minutos después ya estaba saltando de rama en rama, atravesando el bosque en dirección a un lago que había por la zona. Siempre cazaba él la comida. Su abuelo ya era mayor y las fuerzas comenzaban a faltarle y, como Goku era mucho más joven y fuerte, habían decidido que lo hiciera él. Además, así Goku podía entrenar.
Cuando llegó al lago, saltó desde una rama directamente a la orilla. La observó fijamente, buscando alguna presa. Al momento, divisó a lo lejos una sombra que se acercaba tranquilamente hacia él. Entonces se dispuso a prepararse.
Se quitó la camiseta del kimono azul que llevaba y luego los pantalones. Cuando terminó de quitárselo se miró el trasero. Observó la extraña cola que surgía de la parte baja de su espalda. Era marrón y Goku podía moverla a su antojo. Normalmente la llevaba enrollada en la cintura cuando iba al instituto, pero cuando llegaba a casa la dejaba libre. Sabía que el resto de los chicos y chicas no tenían, y que él era diferente, pero no era algo que le importara demasiado.
La sombra ya estaba cerca. Era más grande de lo que había creído en un principio y sonrió al pensar en todo lo que iba a comer esa noche. Entonces se giró y metió la punta de la cola en el agua. La saco rápidamente, sorprendido por lo fría que estaba el agua, pero se recompuso pronto y volvió a meterla. Observó fijamente como la sombra se acercaba veloz hacia la cola, que posiblemente había confundido con la cola de un mono.
Cuando Goku vio que la victima se abalanzaba para cazar a su presa, retiró la cola. Un inmenso pez de dos metros de largo surgió del agua impulsado por su propia inercia. De un rápido movimiento, Goku saltó en el aire y lanzó una fuerte patada contra el animal. El muchacho volvió a caer en el suelo sin perder el equilibrio. Un momento después el animal caía a su lado. Goku rió. “Qué fácil resulta” pensó. Entonces su estomago volvió a rugir fuertemente.
—Tengo hambre —susurró.

Esa noche, mientras comían alrededor de una hoguera en la que estaba, atravesado por un palo, el pez que Goku había cazado, Son Gohan le alargó algo a Goku.
—Felicidades —le dijo.
Goku cayó entonces en la cuenta de que era su cumpleaños. Por supuesto no el real. Ninguno de los dos sabía qué día había nacido Goku, pero todos los años, sobre la misma fecha, lo celebraban.
—¡Vaya, abuelo! —exclamó Goku sorprendido—. Gracias.
El muchacho alargó la mano y examinó el regalo. Era alargado y estaba envuelto con hojas grandes de árboles.
—¿Qué es? —preguntó impaciente mientras desenvolvía brutalmente el regalo.
Cuando lo tuvo desenvuelto lo miró fijamente y con la boca abierta. Era un palo marrón de más o menos metro y medio de largo.
—Es el Nyoibo —explicó Son Gohan—. Un bastón mágico —aclaró cuando vio la cara de incomprensión que Goku mostró—. Si le ordenas que se alargue. Lo hará.
—¿De verdad? —Goku se levantó apresuradamente y se dirigió a varios metros de distancia de la hoguera.
Se colocó el bastón tras la espalda por medio de una cuerda y lo sacó de la funda. Entonces, manteniéndolo en alto gritó:
—¡Alárgate bastón!
El bastón comenzó a alargarse inmediatamente. Goku lo observó subir y subir y subir hasta casi los quince metros. Y cuando Goku lo deseó, comenzó a encogerse hasta recuperar su tamaño normal.
—¡Es estupendo, abuelo! —exclamó el muchacho radiante de alegría—. Muchísimas gracias.
—Cuídalo bien, Goku —le aconsejó Son Gohan mientras masticaba un trozo de pescado—. Nunca sabrás cuando puede hacerte falta.
Goku volvió a guardar el bastón en la funda y se sentó junto a su abuelo.
—Lo haré —le prometió—. Y ahora a comer. ¡Tengo hambre!

Muy lejos de allí, un volcán yacía solitario en un paisaje desértico. La lava se balanceaba lentamente en el cono mientras tres figuras bajaban a un pequeño saliente que había a pocos metros de ardiente líquido. Una mujer saltó de la cuerda y observó inquieta las olas de lava que se acercaban peligrosamente a la plataforma. Vestía una gabardina gris ceñida con un cinturón marrón en la cintura. Sus cabellos, negros y largos caían lacios sobre sus hombros y su frente.
Otra figura saltó junto a ella. Era más pequeño y la muchacha tuvo que bajar bastante la mirada para mirarla. Era un zorro vestido de ninja. El zorro alzo la cabeza para mirarla y la chica pudo ver su rostro peludo y los largos bigotes que surgían de su hocico.
—¡Maldición, Mai! —dijo de pronto el zorro—. Que calor hace aquí.
Mai lanzó un suspiro y alzó la mirada a la cuerda por la que aún bajaba otra pequeña figura.
—Lo se, Shu —estuvo de acuerdo Mai, volviendo a mirar al zorro—. Pero son las órdenes de nuestro Señor Pilaf.
En ese momento la figura que estaba bajando por la cuerda cayó golpeando violentamente el suelo. Shu y Mai se giraron sobresaltados y acudieron a ayudarle.
—¿Está bien, Señor Pilaf? —preguntó Shu con su aguda voz.
La criatura se levantó moviendo los pies y los brazos ridículamente. Debía medir menos de un metro, tenía la piel azulada y unas largas orejas puntiagudas surgían justo debajo de un sombrero de color rojo y azul que lucía una bolita roja en la punta.
—¡Malditos seáis, animales! —gritó el hombrecillo fuera de sí—. ¿Quién de los dos ha cortado la cuerda? —y señaló la cuerda que pendía inmóvil contra la pared del volcán.
Mai y Shu alzaron la mirada y la observaron.
—Pero Señor Pilaf —dijo Shu—, la cuerda está en su sitio.
Pilaf miro con sus grandes ojos la cuerda y una risita maligna apareció en sus labios.
—¿Quién la ha vuelto a poner en su sitio? —preguntó arrastrando las palabras y entornando de forma enigmática los ojos—. ¿Quién de vosotros, animales palurdos, ha intentado engañarme?
Automáticamente Shu y Mai se lanzaron al suelo y, arrodillados, comenzaron a hacer reverencias.
—Lo sentimos mucho, Señor Pilaf —decían mientras se inclinaban sobre el suelo.
Pilaf los miró con la cabeza bien alzada, orgulloso del terror que podía llegar a causar. Finalmente, una sonrisa de satisfacción adornó su cara.
—Bueno, muchachos —dijo agitando las manos—. Os perdono. Además, ahora tengo cosas más importantes en qué pensar —añadió paseando la mirada por el volcán hasta que encontró una cueva—. Allí —señaló el hombrecillo—. Allí debe ser.
Y entonces salió corriendo todo lo rápido que le permitían sus cortas patitas y se internó en la cueva. Shu y Mai se miraron un momento antes de seguirle. Cuando llegaron al interior de la cueva se quedaron asombrados al ver una puerta, también de piedra que se erguía orgullosa en lo más profundo. Estaba rodeada de extraños símbolos.
—¡Siiii! —gritó Pilaf—. ¡Lo he encontrado! ¡La leyenda era cierta! —y entonces se giró hacia Shu y Mai—. Dentro de dos días, después del eclipse de sol, seré la mano derecha de Picolo Daimaoh.


Continuará...
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MensajeTema: Re: Bola de Dragón (la historia que debió haber sido)   Dom Mayo 11, 2008 10:43 pm

CAPITULO 3

Los pasillos del instituto Red Star estaba a rebosar en aquellos momentos. Goku atravesaba en sentido contrario la marea humana que se abalanzaba contra él. Caminaba con la cabeza gacha pensando en que tenía ganas de llegar a casa y comenzar a entrenar con el bastón mágico que le había regalado su abuelo.
Alguien tropezó con él y le obligó a levantar la cabeza y despejar sus pensamientos. Era Teto. El muchacho de pelo rapado y que era el empollón de la clase le miró y, rápidamente se alejó de Goku corriendo como alma que lleva al diablo. Goku lo observó un momento alejarse y se sorprendió pensando por qué razón Teto se alejaría de esa manera de él. Había parecido que le tenía miedo. Sacudió la cabeza, apartando aquellos pensamientos. Era imposible. El nunca había hecho nada.
Sin dedicarle un segundo más a tan extraño suceso salió de la escuela y se dirigió a su casa.
Cuando llegó se cambió rápidamente la ropa por el kimono azul y, tras despedirse de su abuelo, salió al campo a entrenar. Saltaba de rama en rama, hacia piruetas en el aire y golpeaba enormes rocas de tres metros de altura hasta dejarlas hechas trizas. También era capaz de coger piedras que ningún ser humano podría ni siquiera pensar en coger. Pero él lo hacia. Nunca se le había ocurrido pensar por qué él podía hacer esas cosas y el resto de las personas no. Pero suponía que era por el simple hecho de que él llevaba entrenando con su abuelo desde que tenía un año de vida. Son Gohan también era muy fuerte y le había enseñado todo lo que sabía. En realidad, a Goku no le gustaba la escuela. Solo quería vivir en el campo junto a su abuelo para siempre. Peleando y entrenando.
Pensaba esto mientras descansaba colgado con su cola de un árbol, cuando su estomago comenzó a crujir. Otra vez tenía hambre. Sin pensárselo dos veces soltó la cola de la rama y aterrizó sobre la hierba. Diez minutos después llegaba a casa arrastrando un lobo por la cola.
Allí se encontró con su abuelo y, mientras comían juntos, este le preguntó:
—Goku, me he enterado de que esta tarde habrá una fiesta en el instituto para celebrar lo del eclipse ¿Por qué no vas?
El muchacho frunció el entrecejo intentando ver en los amables ojos de su abuelo por qué le preguntaba aquello. Sabía muy bien que ni siquiera había pensado en ir.
—Sabes que no, abuelo —contestó dejando el décimo trozo de carne sobre un pedazo de papel que tenía al lado—. ¿Por qué?
—No tienes amigos, hijo —repuso Son Gohan con tono triste—. Te veo muy solo.
—Yo no necesito amigos, abuelo. Ya te tengo a ti.
El hombre sonrió complacido pero, aún así, siguió insistiendo.
—Pero yo no estaré siempre. Necesitaras gente en la que puedas confiar. Nunca sabes cuando necesitaras una mano amiga. Esa fiesta es un buen lugar para empezar.
Goku meditó un momento en las palabras de su abuelo. No comprendía por qué le decía aquello y lo atribuyó a la simple preocupación de un abuelo por su nieto. Finalmente accedió. No por que realmente quisiera, sino simplemente por complacer a Son Gohan.

Por la tarde, Goku caminaba lentamente por la calle, acercándose al instituto. Iba sonriendo, como siempre pero, al mismo tiempo fastidiado frente a la perspectiva de pasar un rato en un local. Según le había dicho su abuelo, esa noche habría luna llena. Mucho tiempo antes le he había dicho que nunca, bajo ninguna circunstancia, debía mirarla luna llena. No sabía por qué le pidió aquello, pero Goku obedecía sin rechistar. En el colegio había escuchado a gente decir que sí había visto la luna llena, pero aún así, él nunca lo había intentado. ¿Quien sabía? Quizás solo les sucedían cosas malas a algunas personas. Así que él no estaba dispuesto a arriesgarse.
A su alrededor, algunas personas señalaban al cielo, admirando el eclipse que ya estaba oscureciendo el ambiente. Goku pasó de largo y entró en el gimnasio del instituto. Con un suspiro echó un rápido vistazo a los estudiantes que bebían y bailaban. Se sentía completamente fuera de lugar. No sabia que postura debía adoptar y pronto comenzó a sentir calor.

Mientras tanto, en el interior del gran volcán Pilaf, Shu y Mai rompían los sellos que despertarían al gran Picolo Daimaoh. Shu, empujaba con sus peludas patas la enorme mole de piedra que era la puerta en la que yacía el diablo; Mai, al mismo tiempo, intentaba abrir la otra hoja. Y Pilaf, simplemente mandaba.
—¡Vamos Mai! —gritaba con todas sus fuerzas—. ¡Empuja con más fuerza! ¡Shu, animal! ¿Qué te pasa? Tenemos que despertar al gran Picolo, rey de los diablos. Solo el día del eclipse solar puede ser despertado. ¡Y ese día es hoy!
El zorro dejó entonces de empujar y se tiró en el suelo, cansado. Pilaf se acercó trotando a él.
—¿Qué haces? —le recrimino con su vocecilla—. ¿Es que no ves que te estoy insultando? ¡Animal!
Shu alzó su cabeza peluda y miró a su señor.
—Con todos mis respetos, señor —replicó—, para mi eso no es un insulto… Soy un animal.
Pilaf fijó su mirada en el zorro parlante y guardó silencio. Nadie habló durante un momento. Mientras tanto, los ojos de Pilaf siguieron fijos en el zorro.
—¡¡¡¡Humano!!!! —estalló de repente, haciendo que Shu saltara por los aires y comenzara de nuevo a empujar la puerta—. ¡¡¡¡¡Eres un maldito humano!!!!!
Finalmente, y en parte, gracias al estúpido estallido de ira de Pilaf, la puerta se abrió. Los tres se asomaron entre asustados e impacientes a la pequeña sala que se extendía frente a ellos, esperando encontrar al gran diablo Picolo Daimaoh. Pero no fue a él a quien encontraron. En el interior de la habitación de piedra solo había una hoya.
Pilaf frunció el entrecejo extrañado. ¿Dónde estaba el gran diablo malvado que debía haber allí dentro? De un saltito, y envalentonado por que allí no había nadie, entro en la habitación. Se acercó a la hoya con cautela, andando con la punta de los pies. Y entonces, golpeó ligeramente el objeto con la punta del dedo del pie.
La hoya se volcó, tirando al suelo la tapadera y, de repente, una gruesa nube de humo verde surgió de ella. Pilaf salió corriendo de la habitación aterrado, mientras gritaba incoherencias y se escondió tras Mai, que observaba todo con los ojos muy abiertos. Shu imitó a su jefe y se reunió con él tras la mujer. Mai meneó la cabeza.
—Hombres —susurró.
La nube de humo verde había comenzado a tomar forma humana. Mai frunció el entrecejo cuando vio que se convertía en una especie de criatura verde. Estaba encogido en el suelo, como un niño que acaba de nacer. Su cuerpo parecía ser muy viejo, surcado de arrugas por todas partes. No parecía el gran diablo que habían esperado encontrar, pensó. Pilaf debió haber pensado lo mismo, porque de un salto se alejó de la protección de Mai y se acercó a la criatura verde.
—¡No parece tan peligroso! —comentó intentando posar una mano en la piel verde de Picolo.
En ese momento, la criatura reaccionó y, con la velocidad de un rayo agarró la pequeña manita de Pilaf entre sus dedos. Picolo levantó la cabeza y miró directamente a los ojos del hombrecillo. Pilaf vio dos ojos rojos como la sangre, tenía la nariz aguileña y, donde debía haber tenido las cejas sólo tenía dos bultos totalmente carentes de pelo. En su frente, colgaban dos antenas verdes, pero lo que más impresionó a hombrecito fue la mirada, llena de terror y odio.
Entonces, Picolo Daimaoh habló. Sonó totalmente carente de emoción de ningún tipo pero, tanto Pilaf, como Mai, como Shu, supieron que era una orden.
—Busca… las Bolas… de Dragón.

La música sonaba a toda voz, mientras Goku, harto ya de la fiesta buceaba entre la gente para salir del gimnasio. Estaba aburrido, tenía hambre y no quería seguir más tiempo allí. Pero entonces, cuando ya había conseguido localizar la puerta de instituto una mano le agarró del brazo. Al girarse se encontró cara a cara con una chica morena, con los ojos rasgados.
—Hola —le saludó la chica
Goku frunció el entrecejo intentando hacer memoria y recordó que era la misma chica con la que había tropezado un par de días antes en el instituto.
—Te llamas Goku ¿no?
—Eh, sí —contestó el muchacho deseando irse a casa—. Lo siento pero tengo que…
—Yo me llamo Chichi —ella le interrumpió apretando más aún su brazo. Goku sintió que la sangre le subía a la cabeza.
—Perdona, pero es que tengo que irme —volvió a excusarse de nuevo Goku.
—Eh, chico raro ¿qué tal? —preguntó una voz en tono chulesco a su espalda.
Goku apenas podía escucharla entre la música pero la reconoció al momento. Junto a él se encontraba Jinx el típico matón de instituto.
—¿Qué haces? —siguió provocando el chico—. ¿Molestando a las chicas?
—No, yo no estaba…
No termino de decir su frase pues el puño de Jinx se estrelló con fuerza en su rostro. Goku reaccionó inconscientemente y lanzó su propio puño contra el matón. Jinx salió despedido varios metros en el aire hasta chocar contra la pared, haciendo que el cemento se agrietara a su alrededor.
La música paró de golpe y todos los rostros se volvieron hacia él. Goku miró a su alrededor avergonzado y luego al cuerpo de Jinx que ya estaba siendo atendido por unos cuantos estudiantes. A su lado, Chichi le observó entre asombrada y extrañada.
Goku no pudo aguantarlo más y echó a correr, huyendo de aquellas miradas llenas de odio y miedo.

En el cielo de Ciudad del Sur, una nave voladora se acercaba al bosque. En su interior, Pilaf observaba el gran radar que señalaba el punto exacto en el que se encontraba la Bola de Dragón más cercana. Hacía menos de dos horas que habían despertado a Picolo Daimaoh y ya estaban cumpliendo sus órdenes. El hombrecito sonrió con satisfacción. Había hecho bien sus deberes, pensó. Desde el principio había pensado que las Bolas de Dragón serían una gran ayuda para los planes de conquista de Picolo, así que ordenó construir un radar que captaba la energía que desprendía cada una de las siete esferas.
El radar era grande, ocupaba una pared entera de la gran nave. Pero también era muy exacto.
—Señor Pilaf, nos estamos acercando a la bola —informó Mai levantándose de una silla que había frente a la pantalla.
El hombrecito dio unas palmadas mientras saltaba ridículamente, para celebrar su éxito. Después, trotó hacia el exterior de la nave.
—¡Que bien! —se alegraba mientras salía—. Esto va a ser coser y cantar.

Goku, saltaba de de rama en rama. Había huido de la ciudad y no había tenido ganas de volver a casa ¿Qué le diría a su abuelo? A lo mejor le decepcionaba.
Entonces una explosión sonó en el silencio de la noche. Goku se levantó sobre la rama en la que estaba y trepó a toda velocidad hasta la copa del árbol. Una vez allí asomó la cabeza entre las hojas. Una enorme bola de fuego anaranjado se elevaba en el cielo, justo en la dirección en la que él vivía.
—¡Abuelo! —gritó al tiempo que saltaba al suelo y comenzaba a correr a toda velocidad.
La tierra se arremolinaba a sus pies cuando pasaba sobre ella. Una enorme nube de polvo se levantaba a su paso y en un momento llegó a su casa y descubrió que la explosión había sido allí. Se paró un momento, a pocos metros del fuego, sorprendido, buscando con la mirada a su abuelo. Al fin encontró una figura, pero era una figura extraña. No era su abuelo. Tenía un cuerpo gordo sin cabeza. Los brazos y las piernas eran extremadamente largos y se movía con las extremidades muy abiertas.
—¡Eh, tú! —gritó al tiempo que se abalanzaba contra él. La figura se giró, a tiempo de ver como el muchacho saltaba hacia él con la pierna en alto, dispuesto a golpearle. Entonces salió volando hacia el cielo.
Goku aterrizó en el suelo, entre el fuego, y observó extrañado como la figura escapaba volando. Un sonido le sacó de su ensimismamiento.
—Go… goku —tartamudeó una voz.
Goku movió la cabeza a un lado y a otro y, finalmente, abajo. Allí se encontró con su abuelo. Tumbado en el suelo, cubierto por los escombros de su casa. Sin perder un momento, el chico lo cogió y lo alejó del fuego.
—Abuelo, tranquilo —le decía—. Te pondrás bien.
—No. Go.. ku —insistió el hombre—. Es..cucha…me.
Son Gohan metió una mano temblorosa en su túnica y alzó un objeto para ponerlo frente a los ojos de Goku.
—Gu…guárdala.
—No, abuelo —se quejó Goku, mientras cogía el objeto que su abuelo le tendía sin prestarle ninguna atención—. Ahora no. Tengo que llevarte a un médico.
—Gu… guárdala… por favor —su abuelo se iba quedando sin fuerzas por momentos—. Es… muy… importante. Bu… busca a Mu… mutenro…shi.
Y entonces guardó silencio. Goku observó los ojos fijos en el infinito de su abuelo.
—¡Abuelo! —gritó sacudiendo el cuerpo sin vida de Son Gohan—. ¡Abuelo! ¡Nooooo!



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MensajeTema: Re: Bola de Dragón (la historia que debió haber sido)   Dom Mayo 11, 2008 10:46 pm

CAPITULO 4

La noche había caído un rato antes y la luna llena resplandecía con fuerza en un cielo salpicado de estrellas. Goku no podía mirar la luna, se lo prometió a su abuelo. Y Goku nunca rompía una promesa. De todas maneras, en esos momentos no tenía ganas de mirar hacia el infinito cielo.
El muchacho lloraba desolado frente a las llamas que habían destruido su casa. Estaba sentado en el frío suelo, manchándose los pantalones vaqueros que había llevado a la fiesta con la tierra húmeda por el rocío nocturno. Sobre sus rodillas, yacía el cuerpo inerte de su abuelo. Goku observó el rostro inmóvil de Son Gohan y tuvo que contener una nueva arcada. El había sido su abuelo, su padre, su único amigo. Y ahora estaba muerto. Se había ido y él no podía hacer nada.
A su mente llegó la imagen distorsionada por la luz de las llamas de aquella criatura. Fuera lo que fuera había matado a su abuelo. En la personalidad de Goku no entraba la emoción de la venganza. Pero en aquellos momentos deseó encontrarse con aquél animal, o lo que fuera.
Como si de un sueño se tratara, Goku sintió de repente algo frío en las manos y se acordó del objeto que su abuelo le había dado. Lo había mantenido agarrado entre los dedos todo el rato sin reparar en él. Aturdido aún lo levantó lentamente. Era una reluciente y pulida esfera de cristal. Nunca antes la había visto. Naranja y con cuatro pequeñas estrellas rojas flotando en su interior, se asemejaba al sol. La observó fijamente, extrañado de no haberla visto nunca en todos los años que pasó con su abuelo.
“Busca a Mutenroshi”, le había dicho después de darle aquél objeto… y justo antes de morir. ¿Podría ser que ese tal Mutenroshi fuera el asesino de su abuelo? Con un movimiento de cabeza rechazó aquella idea. Si fuera así, su abuelo no le hubiera mandado a pelear con alguien tan fuerte. No, tenía que ser otra cosa. Quizás ese hombre pudiera ayudarle.
Sus pensamientos se vieron interrumpidos por un sonido. En su situación actual, a Goku le sonó muy lejano pero, en cierto modo, sabía que estaba a su espalda. Lentamente guardó el legado de su abuelo en un bolsillo. Algo se movía tras él. Escuchó el crujido de la hierba al ser pisada. El asesino de su abuelo. ¡Aún estaba allí!
De un salto e hirviendo de rabia se levantó y se giró con la velocidad de un rayo. Una figura estaba de pie tras él. Goku no le vio el rostro y, en esos momentos, tampoco le importó demasiado. Deseaba vengarse. No era un sentimiento que le gustara demasiado, pero era lo que sentía.
Sin que su enemigo pudiera hacer nada, el muchacho se abalanzó sobre él y agarró el cuello de una camisa. Al acercar su rostro al del asesino de su abuelo, el desconocido habló.
—No, Goku —gimió—. No me hagas daño, por favor.
Goku se detuvo justo en el momento en que su puño se alzaba. Entonces volvió en sí. Frunció el entrecejo, intentando reconocer los rasgos que tenía ante él.
—¿Teto? —pregunto al fin, sorprendido—. ¿Qué haces aquí?
El muchacho tembló de pies a cabeza y Goku sintió el terror en sus ojos.
—Yo… —comenzó a decir—, te seguí cuando te fuiste corriendo de la fiesta.
—¿Por qué?
—Quería ver como corrías otra vez.
Goku le miró sin saber de que estaba hablando.
—El otro día —le explicó Teto—, cuando salíamos del instituto. Te vi venir corriendo a casa. ¡Corres muchísimo! —exclamó.
Entonces, Goku se dio cuenta de que aún seguía agarrando a Teto por el cuello de la camiseta y lo soltó suavemente.
—No voy a hacerte daño, Teto —le tranquilizó Goku.
El chico pareció tranquilizarse y se relajó entonces.
—¿Qué ha pasado? —preguntó con timidez, asomando la cabeza tras la espalda de Goku para mirar la casa destrozada y en llamas; y el cuerpo sin vida de Son Gohan.
Goku miró hacia atrás sin girarse. No pudo contener las lágrimas al ver a su abuelo. Luego volvió a girar sus negros ojos hacia Teto.
—No lo se —contestó al fin, después de un instante que utilizó para tragar sus ganas de llorar—. Pero tengo que irme.
—¿Ahora? —preguntó Teto asombrado—. ¿A dónde?
—Tengo cosas que hacer.
—Pero ¿y tu abuelo?
—Está muerto.
—¿No lo enterraras?
Goku clavó su mirada en el muchacho que había aparecido de la nada y le hacia tantas preguntas. Finalmente, esbozó una triste sonrisa. Con la tristeza de lo sucedido y lo enigmático de las últimas palabras de su abuelo, se le había olvidado por completo.
—Tienes razón —coincidió—. Lo enterraré.
Y entonces, ante esas palabras se volvió a derrumbar. Esta vez, Teto estaba junto a él y el muchacho le abrazó y consoló. Goku, por una vez en su vida, supo que podía apoyarse en alguien y, muchos años después, pensaría que esa noche perdió un abuelo, pero también ganó un amigo.

Al día siguiente Goku despertó con el canto de los pájaros. El sol se filtraba entre las hojas del árbol bajo el que había dormido. A su lado se erguía orgullosa una pequeña cruz que había fabricado con dos ramas y un par de lianas. Bajo esa cruz, sepultado por varios kilos de tierra yacía su abuelo. Goku sacudió la cabeza intentando despejarse. Observó su hogar destrozado y la misma congoja que le apoderó la noche anterior volvió a hacerlo. Pero esta vez se repuso pronto. Se obligó a sí mismo a levantarse y emprender el camino para buscar a ese tal Mutenroshi.
De un salto se levantó y se dirigió a las ruinas chamuscadas de su casa. Entre los restos encontró el bastón mágico que le había regalado su abuelo milagrosamente intacto. Después, tras rebuscar entre trozos de madera negra encontró el cajón que tenía en su habitación y que daba a un pequeño habitáculo bajo tierra. Allí encontró su kimono azul que no había sufrido ningún desperfecto. Rápidamente se lo puso y su cola marrón surgió por el agujero que tenía el pantalón. Soltó un suspiro al sentirse por fin libre del apretón de los vaqueros.
Detrás de él, algo cayó al suelo. Sobresaltado se giró y se encontró a Teto con la cara desencajada y una mano señalando al trasero de Goku. Goku siguió su mirada y meneó graciosamente la cola.
—¿Qué pasa? —preguntó.
—¿Co..co…como que qué pa…pa…sa? —tartamudeó Teto sin despegar la mirada de la cola de Goku, que en aquél momento se enrollaba y desenrollaba lentamente—. ¡Tienes cola!
—Sí —contestó Goku tranquilamente—. ¿Y?
—¡Pues que nadie tiene cola!
Goku se encogió de hombros.
—Yo sí —afirmó. Luego se giró completamente hacia Teto y dijo—. Yo tengo que irme. Muchas gracias por todo.
Teto sacudió la cabeza intentando, sin duda, quitarse la sorpresa de encima.
—Escucha, Goku —dijo tras acercarse a él—. ¿Puedo ir contigo?
Goku frunció el entrecejo.
—¿Por qué? —preguntó.
—Por que yo tampoco tengo a donde ir.
Goku examinó lentamente al chico. No sabía porque Teto no tenía donde ir, pero Goku nunca se había entrometido en la vida de los demás y no empezaría a hacerlo ahora. Si Teto quería contárselo, que se lo contara, pero él no preguntaría. Finalmente, decidió que no le vendría mal tener compañía durante su viaje.
—Está bien —concedió asintiendo con la cabeza.
—¡Gracias! —estalló Teto—. ¿A dónde vamos?
—Vamos a… —Goku iba a contestar pero entonces cayó en la cuenta de que sabía que tenía que buscar a Mutenroshi… pero no sabía donde.


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MensajeTema: Re: Bola de Dragón (la historia que debió haber sido)   Dom Mayo 11, 2008 10:50 pm

CAPITULO 5

Una suave brisa golpeó levemente el rostro de Goku, mientras observaba la expresión del muchacho que tenía delante.
—Así que una extraña criatura mató a tu abuelo —recapitulaba Teto, moviendo mucho las manos—, y ahora tienes que ir a buscar a un tal Mutenroshi. Pero no sabes ni donde está ni para qué tienes que encontrarle.
Goku respondió con una sonrisa.
—Exacto.
Teto frunció el entrecejo, pensativo.
—El caso es que me suena el nombre —dijo—. Pero ahora mismo no sabría decirte de qué.
Entonces abrió los ojos desmesuradamente.
—¡Ya lo se! —exclamó—. Es el maestro Mutenroshi. ¡El duende Tortuga!
—¿El duende qué? —Goku se movió inquieto sobre la hierba.
—El duende Tortuga —explicó Teto entrecerrando los ojos—. Es una leyenda de las artes marciales. Según dicen es muy fuerte. Lo último que se sabe de él es que se retiró a vivir en una pequeña isla en el mar del Norte.
Goku observó pensativo a su nuevo amigo.
—Entonces dices que está hacia el norte ¿no?
Teto asintió con la cabeza. Entonces Goku se levantó del suelo y estiró sus brazos y piernas.
—Vale, Teto —dijo—. ¿Nos vamos?
Teto le imitó y también estiró los músculos, que tenía agarrotados de tanto rato sentado en el suelo.
—Cuando tú quieras, Goku —accedió con una sonrisa, pero entonces se puso serio y miró fijamente a su amigo—. Solo una cosa más.
Goku le miro inquisitivamente, preguntándose qué querría decirle ahora el muchacho.
—Mi nombre no es Teto —declaró.
Goku levantó las cejas sorprendido.
—Me llamo Krilin —dijo al cabo de un momento el chico.
—¿Krilin? —preguntó Goku sin poder creer lo que oía—. ¿Y por qué todo el mundo te llama Teto?
—Desde el primer día en el instituto me pusieron ese mote —explicó Krilin—. Como no solía tener amigos no le pude decir a nadie mi verdadero nombre —añadió con la cabeza gacha—. Incluso los profesores creían que me llamaba así.
Goku esbozó entonces una amplia sonrisa.
—Bueno —dijo acercándose a Krilin y poniendo una mano sobre su hombro—. Pues yo te llamaré Krilin. Me gusta más que Teto.
Krilin levantó entonces a mirada y sonrió.
—Gracias, Goku.
—Venga, tenemos que irnos —Goku comenzó a caminar—. El maestro Mutenroshi nos espera.
Krilin se apresuró a ponerse al mismo nivel que su amigo y, juntos emprendieron el camino, para atravesar todo el continente en busca del Maestro Mutenroshi.

Justo detrás de Goku y Krilin alguien los observaba oculto tras un árbol. Cuando los vio pasar frente a la tumba de Son Gohan, en la que Goku hizo un alto para murmurar unas palabras, y los vio alejarse hacia el norte, la figura subió sobre una rama de un salto y comenzó a seguirlos oculto entre la copa de los arboles.

El sol apretaba fuerte a esas horas de la tarde. Goku alzó la mirada y observó la bola de fuego anaranjado que se alzaba en el cielo. Aquello le recordó la esfera de cristal naranja que guardaba en una pequeña bolsita que colgaba del cinturón de su kimono. Bajó la mano instintivamente para comprobar que seguía allí. Era el regalo de su abuelo y no pensaba perderlo.
A pesar de haber pasado todo el día caminando, Goku no estaba cansado. Desde pequeño había entrenado con fuerza junto a Son Gohan y aún podría aguantar varias horas más. Giró la cabeza para observar a Krilin que caminaba con su cabeza rapada agachada. Se sorprendió al comprobar que el muchacho tampoco daba muestras de cansancio.
—No pareces estás cansado —le comentó Goku.
Krilin le miró sin dejar de caminar y esbozó una tímida sonrisa.
—Bueno, a mi también me gustan las artes marciales —explicó—. Entreno todos los días desde hace algunos años. Mi sueño es llegar a ser un monje shaolin.
Goku se paró en seco y observó a Krilin con incredulidad.
—¿Y eres fuerte? —preguntó esperanzado.
—Bueno, no lo se.
Goku esbozó la sonrisa más amplia que podía haber esbozado.
—Probémoslo —le propuso mientras se ponía en posición de combate.
—¿Quieres pelear? —Krilin le miraba extrañado.
—Claro que sí.
Y antes de que Krilin pudiera responder atacó con un puñetazo. Krilin lo esquivó con cara de sorpresa y dio un salto hacia atrás, alejándose de Goku. Pero nada más caer al suelo se impulsó hacia delante, cogiendo a Goku por sorpresa. El puño se deslizó a escasos centímetros de la cabeza del muchacho que propinó un golpe en el estomago a Krilin. Krilin se repuso pronto y golpeó el rostro de su amigo con el puño.
Después, ambos dieron un salto hacia atrás y aterrizaron sobre el suelo. Se observaron mutuamente un momento y entonces Goku dijo:
—Si sabías pelear tan bien ¿por qué dejabas que los demás se metieran contigo en el instituto?
—¿Por qué lo hacías tu? —repuso Krilin con una sonrisa.
Goku le devolvió la sonrisa pensando que su amigo tenía razón. Entonces, los dos comenzaron a reír al mismo tiempo.
Pero sus risas duraron poco. De pronto, un sonido llenó el bosque. Goku se calló y giró la cabeza buscando el origen de aquél sonido. Krilin se acercó a él y le miro, también pendiente del extraño ruido.
—Suena como un motor —susurró Krilin.
Goku asintió y miró un lugar en concreto.
—Viene de allí —y levantó un dedo señalando un pequeño camino que había cerca de ellos.
Un momento después un coche apareció por el camino y se paró frente a ellos. Era azul y flotaba a varios centímetros del suelo cubierto de hierba. Tenía forma redonda y en el centro había una hilera de asientos protegidos por un cristal a modo de parabrisas. En el asiento del conductor había una mujer.
—¿Tu? —preguntó Goku al reconocer a la muchacha del pelo azul.
Krilin por su parte no pudo evitar una sonrisa y, golpeando con el codo a su amigo susurró por lo bajo:
—Tiene el pelo azul, Goku.
La chica se bajo del coche y plantó sus botas blancas sobre el suelo. Se aliso los pantalones y bajó las gafas que tenía puestas hasta el cuello. Luego miró a los dos compañeros.
—Hola —saludó—. ¿Os habéis perdido?
Krilin se adelantó un paso y, sin dejar de mirar a la muchacha contestó.
—No, sabemos perfectamente donde vamos. ¿Y tú?
—No creo que os importe mucho donde voy o no voy ¿verdad?
—Tú nos has preguntado antes ¿no? —intervino entonces Goku
La chica le miró entonces y le observó de arriba abajo, pensativa.
—Yo te he visto antes ¿verdad? —preguntó después de un momento.
—Estuviste a punto de atropellarme hace un par de días —contestó el muchacho.
—Ahh —exclamó ella al recordarlo—. Espero que vayas con más cuidado ahora.
Goku frunció el entrecejo sin creer lo que la chica estaba diciendo. Entonces, ella emitió un largo y prolongado suspiro, como si tuviera que hacer algo que no tenía ganas de hacer.
—Esta bien —dijo—. No puedo dejaros aquí solos. Dentro de poco se hará de noche. Si queréis os llevo.
Goku examinó con atención a la muchacha. No parecía peligrosa desde luego. A lo mejor quería pedirle perdón de alguna manera por haber estado a punto de atropellarle, pensó el muchacho.
—¿Qué hacemos, Goku? —le preguntó Krilin en voz baja.
Goku pensó que si iban con ella en el coche adelantarían mucho camino, aunque no los acompañara hasta el mar.
—Vale —asintió entonces—. Iremos contigo.
La chica sonrió y con un gesto de educación les abrió la puerta para que pudieran entrar. Los dos amigos se acomodaron en los asientos, quedando en medio Krilin, que no dejaba de mirar a la chica de arriba abajo.
Goku también la observó, pero de una manera distinta. La chica estaba muy cambiada de la última vez que la había visto. Cuando estuvo a punto de atropellarle había sido muy grosera y borde. Sin embargo, ahora… era todo amabilidad.
Entonces, el paisaje comenzó a moverse a su alrededor, cuando la chica arrancó y el coche se deslizó en el aire. Un momento después, el estomago de Goku rugió con fuerza.
—Tengo hambre —susurró en voz baja.


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MensajeTema: Re: Bola de Dragón (la historia que debió haber sido)   Dom Mayo 11, 2008 10:52 pm

CAPITULO 6

Picolo Daimaoh observó a las tres pequeñas y patéticas criaturas que se arrodillaban frente a él. Estaba sentado en un trono blanco en la habitación principal de la nave de Pilaf. Paseó su mirada por su propio cuerpo, flácido y delgado. Sacudió la cabeza, encolerizado. De todas las personas del mundo, habían tenido que despertarle tres soberanos inútiles.
—¿No se os ocurrió registrar al viejo? —preguntó con su voz como salida de unltratumba.
Un silencio tenso invadió la estancia mientras las tres desgraciadas figuras se miraban entre sí.
—No tuve tiempo, señor Picolo. Alguien se acercaba —musitó Shu.
—Haberlo matado —propuso el demonio.
El zorro se estremeció bajo la mirada enfadada de Picolo.
—Me… me asusté.
La criatura verde puso los ojos en blanco, harta de esos pobres miserables.
—¡Encontrad las Bolas de Dragón! —estalló de repente, inclinándose hacia delante y provocando que sus tres sirvientes retrocedieran asustados—. Si queréis ver mi resurgir ¡Encontradlas! Y matad al que se oponga.

Lo árboles pasaron a toda velocidad ante los ojos de Goku y, poco a poco, a medida que se alejaban hacia el norte, el paisaje se fue tornando más desértico. Junto a él, Krilin dormitaba con la cabeza ligeramente apoyada en el hombro de la muchacha de pelo azul que les había recogido, lo que hacia que la mujer soltara un gruñido y empujara con violencia la cabeza semirapada del chico. Pero Krilin ni se inmutaba, provocando pequeños accesos de ira en la chica.
—Por cierto —gritó Goku para hacerse oír por encima del retumbar del motor—, ¿Cómo te llamas?
La muchacha dio otro empujón a la cabeza de Krilin poniendo cara de loca y después apaciguó su expresión para mirar a Goku.
—Me llamo Bulma —contestó.
—Yo soy Goku.
—Y yo Krilin —intervino Krilin de pronto.
El rostro de Bulma se contrajo en un rictus de ira y se fue tornando rojo cada vez más rápido.
—¿Pero tú no estabas dormido? —explotó al darse cuenta de que Krilin solo fingía para apoyarse en ella.
Goku rió por primera vez desde la muerte de su abuelo, al ver como Krilin intentaba excusarse y Bulma le insultaba y le pegaba cocotazos en la cabeza mientras conducía con una sola mano. El chico examinó a Bulma de nuevo. Había algo en ella que no le daba buena espina. Apenas un par de días antes se había portado muy mal con él. ¿Por qué ahora les trataba tan bien?
Bulma, por su parte, tenía sus propios pensamientos. Llevaba dos meses buscando algo y esos muchachos podían serle de gran ayuda. Recordaba haber visto al muchacho del kimono azul un par de días antes, cuando había estado a punto de atropellarle. Entonces no habría creído que pudiera ser tan ágil y fuerte. Pero después había visto pelear a los dos chicos y una idea comenzó a tomar forma en su cabeza. Se había dirigido hacia ellos con la intención de ayudarles, pero lo que los muchachos no sabían es que lo hacia simplemente para que les sirviera de protección. Además, había algo más.
Apartó un momento la mirada de la carretera y, mientras volvía a empujar con el hombro la cabeza de Krilin, echó un vistazo al pequeño aparato circular que tenía sobre las rodillas. En la pantalla veía cinco círculos blancos en el lugar donde estaba el coche. Ella sólo tenía cuatro, lo que significaba que el quinto lo tenía uno de los dos chicos. Sonrió maravillada de su propia suerte. No podía creer que esos dos chicos que le serían de ayuda, además tendrían también lo que ella buscaba.
De pronto vio algo justo en el camino y tuvo que frenar bruscamente. Goku y Krilin tuvieron que agarrarse para no salir despedidos y el coche se detuvo en medio de una nube de tierra.
—¡Bajad del coche con las manos en alto! —ordenó una voz.
Los tres ocupantes del coche lo ignoraron y, cuando la nube de tierra, comenzó a disiparse vislumbraron la figura de un hombre. Tenía el pie apoyado en sobre un aroca y sobre su hombro un enorme bazoka apuntaba directamente al coche.
—¿Es que no me habéis oído? —preguntó, enfurecido el recién llegado—. ¡He dicho que bajéis del coche!
Goku hizo un movimiento para abrir la puerta, pero Bulma se estiró por encima de Krilin y le agarró por la muñeca.
—¡Goku, no! —le pidió, presa del pánico—. ¡Tiene un bazoka!
—¿Y qué?
—¡Que puede matarte!
—No lo hará —la tranquilizó el muchacho—. Nosotros no le hemos hecho nada. Además —añadió—, a lo mejor la lleva para defenderse.
—Pero… —Bulma iba a replicar, pero se calló cuando Goku saltó del coche y se acercó al desconocido.
—¿Es que no se da cuenta de que lo que quiere es atracarnos? —refunfuñó la muchacha mientras bajaba también del coche, seguida de Krilin que temblaba de pies a cabeza.
—¿Qué te pasa, amigo? —preguntó Goku cuando estaba a varios metros del hombre—. ¿Necesitas ayuda?
El desconocido soltó una carcajada y Goku vio como la larga melena, que le llegaba hasta la cintura, se movía al ritmo de su risa.
—¡Vaya! —exclamó—. Ya era hora. Habéis tardado un poco en reaccionar.
Goku ladeó un poco la cabeza, sin saber de que estaba hablando. Junto al coche, Krilin y Bulma se abrazaban temblando aterrados.
—¡Quiero el coche y todo lo que tengáis en los bolsillos! —gritó el individuo—. Si no me hacéis caso ¡Moriréis!
Tras Goku se escuchó un alarido de terror y, cuando el muchacho se giró, vio que Bulma caía al suelo con la cara desencajada.
—¡No! No puedo morir —lloró—. Soy demasiado joven y bonita para morir.
Krilin, a su lado, intentaba consolarla sin mucho éxito. Goku, por su parte, volvió a dirigir la mirada al hombre que los amenazaba. Entonces dio un paso al frente, mientras su estomago volvía a rugir. Llevaba un rato ya sin fuerzas, necesitaba comer algo cuanto antes.
—¡Quieto ahí! —gritó el desconocido dirigiendo el temible agujero negro del bazoka contra Goku—. Deja en el suelo todo lo que tengas.
—No tengo nada —replicó Goku sin dejar de caminar.
Entonces, el bazoka se disparó. Varios metros atrás, Krilin y Bulma vieron como un misil salía del arma en medio de una explosión y dejaba un rastro de fuego en su camino hacia Goku.
Cuando el proyectil llegó a su destino hubo una descarga de luz y el cuerpo de Goku quedó rodeado por humo.
—¡Nooo! —gritó Krilin, saltándosele las lagrimas—. ¡Goku!
Lentamente, la nube de humo se disipó y al desconocido que había disparado a Goku se le desencajó la mandíbula mientras sus ojos se doblaban por la sorpresa. En el suelo, Goku se frotaba la cabeza mientras que, con la otra mano se acariciaba la barriga.
—¡Maldición! —decía—. Me has hecho daño. ¡Y además tengo hambre!
—¡Goku! Estás bien —se alegró Bulma.
—Tu-tu-tu —tartamudeaba señalando al muchacho, que ya se levantaba—. ¿C-co-como ha-has so-sobrevi-vi.vido?
—¿De verdad creías que un trozo de hierro me iba a matar? —preguntó Goku, inocente.
Entonces, el bandido pareció recomponerse y tiró el bazoka un lado con sonoro ruido metálico.
—Está bien —dijo—. Si las armas de fuego no te hacen daño, veremos si sobrevives a la técnica Dientes de Lobo.
—¿Dientes de lobo? —preguntó Goku ladeando la cabeza.
Sin contestar, el bandido saltó hacia delante con la velocidad de un rayo. Goku no se lo veía venir por lo que el primer golpe dio en su cara. Luego otro en el estomago y, finalmente, otro de más fuerza que los anteriores, ejecutado con las dos manos unidas. Este último golpe lanzó a Goku contra una roca cercana y el muchacho quedó tendido sobre la arena del desierto.
—¡Bien! —se complació el hombre antes de girarse para mirar a Krilin y Bulma—. ¿Alguno más desea morir como vuestro amigo?
Entonces la muchacha estalló y, poniéndose en pie para acercarse al bandido, gritó fuera de sí:
—Pero ¿quién demonios te has creído que eres? ¿Por qué vienes aquí a…? —se interrumpió cuando vio que el hombre se había puesto colorado como un tomate.
Sus ojos se había entrecerrado ligeramente y su boca temblaba con suavidad.
—¿Qué te pasa? —le preguntó Bulma.
Y, de repente el bandido salió corriendo dejando tras de sí una enorme nube de polvo.
—¿Y a este que le pasa? —repitió Bulma a media voz.
—Déjale que se vaya —dijo Krilin acercándose a Goku—. ¡Mira, Goku está despertando!
El muchacho se incorporó lentamente y deslizó la mirada por el desierto con los ojos cansados. Entonces pareció recordar lo que había sucedido y se levantó como una exhalación.
—¿Dónde está? —preguntó histérico mirando a todos lados—. ¿Dónde está ese loco?
—Se ha ido —contestó Bulma.
—¿Qué se ha ido? ¿Por qué?
—No lo sabemos —intervino Krilin—. Pero esperemos que no vuelva.
—Pues yo espero que lo haga —sentenció Goku—. Ese hombre parece ser muy fuerte y quiero luchar con él. La próxima vez, cuando haya comido, no podrá derrotarme.
Bulma hundió los hombros, derrotada. Definitivamente se había unido a un estúpido.

A varios metros de ellos, una esbelta figura los espiaba tras una roca roja. Los había seguido desde Ciudad del Sur y había visto la pelea entre Goku y el bandido. Decidió que se descubriría más adelante.

Cerca de allí, oculto en una de las muchas cuevas que agujereaban las montañas que rodeaban el desierto, el bandido misterioso observaba a los tres amigos por medio de unos prismáticos. Los había visto un rato antes llegar en ese precioso coche y había tenido la tentación de tener ese vehiculo.
Al principio todo había ido bien. Incluso había derrotado al niño ese que había resistido incluso una bala del bazoka. Curiosamente le había vencido con una técnica cuerpo a cuerpo mucho menos poderosa. Sea como fuere el niño ese no era un problema. Había sobrevivido, sí. Pero estaba seguro de que podría derrotarle de nuevo.
El problema era la chica. Al principio, mientras había estado callada, todo había ido bien, pero cuando le dirigió la palabra a él… Golpeó el suelo con los pies, enfadado. ¿Por qué demonios le entraba tanto miedo cada vez que una chica le hablaba? ¿Por qué era tan tremendamente tímido con ellas?
Pero aquello no quedaría así. Conseguiría ese coche de alguna forma.
—¡Puar! —gritó.
Al momento una criatura apareció volando en la puerta de la cueva. Tenía orejas grandes y una cola larga y azul con la punta blanca. El restos de su cuerpo también era azul excepto el estomago, los brazos y las piernas, que eran blancos. Puar tenía la cualidad de transformarse en cualquier objeto o persona que quisiera. Por eso le había sido de mucha ayuda durante sus años de vandalismo. Ahora necesitaba su ayuda de nuevo.
—Dime, Yamcha —Puar flotó hacia el hombre y le miró con sus ojos grandes y negros.
—Necesito que me ayudes —le pidió.
Y entonces, le contó su plan.

En el aire otra criatura también había observado la batalla desde un amplio ventanal en la pequeña nave de Pilaf. Picolo Daimaoh alzó una mano y miró el objeto dorado que tenía entre los dedos. Parecía tan insignificante. Una sola de las Bolas de Dragón no sería más que un bonito y reluciente adorno, pero cuando estaban las siete juntas podían decidir el destino de un planeta, incluso de un universo.
Dirigió la mirada a las tres personas, que volvían a subir en el coche, para proseguir camino hacia un lugar que Picolo no conocía y que tampoco le importaba demasiado. En ese pequeño grupo, que se recortaba en el inmenso desierto, había cinco bolas. Él tenía otra que Pilaf y sus secuaces le habían robado a un granjero en Ciudad del Este. La siguiente estaba en algún lugar al norte. Dentro de poco atacaría a los tres jóvenes que, confiados de su seguridad, se alejaban tranquilos. Y entonces, sólo le quedaría una y, cuando consiguiera las siete, sería de nuevo el rey del mundo.
Con un movimiento metió la bola anaranjada en su boca y, lentamente, la tragó. Ahí estaría bien protegida. Ya nada podría detenerle, pensó mientras esbozaba una siniestra sonrisa mostrando los largos colmillos de su blanca dentadura.


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MensajeTema: Re: Bola de Dragón (la historia que debió haber sido)   Lun Mayo 12, 2008 4:03 am

Mi opinión: Es un coñazo lo que estas contando, he leído unos párrafos de lo primero y te cagas, Waeaver es Teto, es el nombre que al final llevará, no hay un Weaver y un Teto ignorante y deja de poner tonterías coño, que bastante tenemos con las que pone la gente que se flipa mazo, asi que deja esta pantomima.

PD: a mí me da igual pero parece deprimente y he querido decir mi opinión tanto si te gusta como si te importa, me da igual.
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MensajeTema: Re: Bola de Dragón (la historia que debió haber sido)   Lun Mayo 12, 2008 4:23 am

Kiur escribió:
y deja de poner tonterías coño, que bastante tenemos con las que pone la gente que se flipa mazo, asi que deja esta pantomima.


Esta bien que des tu opinion, de eso nadie te prohibe
pero lo que no me agrada es que trates de ordenarle o decirle
que deje de escribir su historia, vamos como tu tienes la libertad
de opinar mal de su historia el tambien tiene la libertad
de segir escribiendola,
te lo digo en buena onda, nada en mal plan, ok Smile


Aun no he leido tu historia belerion
por eso no opino aun
que me paree
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MensajeTema: Re: Bola de Dragón (la historia que debió haber sido)   Lun Mayo 12, 2008 4:34 am

error garrafal ... si weno me fije en eso y deje de leer XD!... ni teto merece eso...
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MensajeTema: Re: Bola de Dragón (la historia que debió haber sido)   Lun Mayo 12, 2008 8:37 am

Bueno, en primer lugar no voy a entrar en polemicas con nadie aunque ese alguien entre aquí insultando y desmereciendo el trabajo de la gente. Solo voy a decir que sí, sale Teto ¿Algun problema? La historia es mia y la hago como quiera, el que quiera leerla que la lea y el que no que se lea el Alicia en el Pais de las Maravillas, a mi me da igual.
En segundo lugar, la historia empecé a escribirla cuando se creía que Weaver se llamaba Teto, por eso se llama así. No puedo ver el futuro, es lo que tiene ser un terricola y no un supersayajin como Kiur (espero que esa foto sea fotomontaje, porque, la verdad, no se quien se flipa más de los dos).
En tercer lugar, no vengas a decirme lo que tengo y no tengo escribir, si no te gusta no lo leas y punto. Creo que hay que tener un minimo de respeto con los demás, pero claro, tu no sabes que es eso ¿verdad?
Y, por ultimo, voy a seguir escribiendola, en primer lugar por que hay gente a la que le gustaba y, solo por eso, merece que la historia llege a su fin, salga Teto o no (además, si hubieras seguido leyendo, a lo mejor te llevabas una sorpresa y todo); y, sobre todo, porque me da la gana.
En fin me despido que tengo que escibir. Esta semana, si el curro me deja, subire el proximo capitulo, le pese a quien le pese. Un saludo.

P.D.: Bun, gracias por tu ayuda en mi ausencia. Coflax, si no te gusta, me parece bien, por lo menos has sido educado.
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MensajeTema: Re: Bola de Dragón (la historia que debió haber sido)   Lun Mayo 12, 2008 4:20 pm

Hay que ser educado por que? cada uno que exprese lo que quiera y como quiera, si te he ofendido lo minimo que puedo hacer es pedirte disculpas asi que: perdon, aunque mi opinion es la misma, no es un fotomontaje, y para mi es la poya, pero claro, para gustos colores.
¿Vas a seguir escribiendo esa cosa? adelante, yo no perderia el tiempo en hacer eso y mucho menos en leerlo, me parece absurdo pero claro, como he dicho antes, para gustos,,,,

PD: ¿Por que os flipais (en general) todos en montar vuestra historia? ¿ Que ganais? ¿satisfaccion? ¿mucha gente sigue viviendo su realidad aunque no es la realidad que deberian vivir, abrid los ojos aunque claro, es mucho mas facil vivir un sueño y si os molesta lo que digo no es mi problema es el vuestro, abrid los ojos y mirad la realidad, ya vereis como mola

PPD: Saludos Coflax xDD,,,, bueno,,,, a todos, no os guardo rencor xD
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MensajeTema: Re: Bola de Dragón (la historia que debió haber sido)   Lun Mayo 12, 2008 4:40 pm

VAmos a ver, Kiur ¿Qué problema tienes tu con que la gente se entretenga escribiendo historias? A lo mejor es que tu no tienes la imaginación suficiente para crear algo, no lo se...
Y sí, hay que ser educado, tío. ¿A que no te ha hecho gracia mi comentario sobre la foto? Pues aplicate el cuento. Y no tienes que pedirme disculpas, realmente me importa un rabano lo que tu puedas pensar de lo que escribo. Yo lo imagino, lo escribo y lo publico, al que le gsute, estupendo y al que no, tambien.
Y sí, creando nuestras propias historias, aunque sean basadas en personajes de algun comic o lo que sea, logramos satisfacción y, lo más importante, un ratito de diversión. Y tambiñen mostrar al mundo lo que somos capaces de hacer usando solo nuestro cerebro del que tu, veo que careces.
No me importa que me critiques a mi y a mi relato, como te he dicho me da exactamente igual. Pero no critiques a las personas que solo quieren pasar un buen rato escribiendo una historia sobre sus personajes favoritos. Solo digo eso.
Yo seguiré escribiendo este relato y, espero que los demás lo hagan tambien. Si no te gusta lo que hay en este hilo, la solución es facil. NO entres.
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J45
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MensajeTema: Re: Bola de Dragón (la historia que debió haber sido)   Lun Mayo 12, 2008 5:32 pm

Hola belerion, veo q abriste un "thread" exclusivo para tu fan fic, muy bueno affraid affraid....

Aunq, yo lo hubiera subido capitulo x capitulo, pero = toma su tiempo leerlo y es mucho mejor la critica Laughing Laughing Laughing... Y me gusto q involucraras algunso personajes, por lo menos se mantiene ese aspecto de DB....

Ahora, cual es el problema de q subas tu historia, a mi parecer ninguno por q sencillamente es un fan fic, es lo mismo q si yo subiera AF, y dijera q es mio, por supuesto q iba recibir criticas y "garrafales".... pero vamos a ver, se q a muchos y digo muchos les jode rotundamente q se toq DB, por q muchos nacimos con esa historia, pero a veces se llega a limites increibles...

Q belerion, publiq una historia, lo veo perfectamente criticable, pero a ver de nuevo, es solo una historia mas.... por q a Kid Boo, no se le dice nada entonces, creo q reinterpretar DB, para un fan es recibir miradas no tan buenas de muchos otros mas... pero como eso sucedera siempre, no me limito a estar de un lado o de otro, solo digo q si alguien quiere hacer algo, esperemos por lo menos a q lo termine no...

A mi me hubiera gustado, por ejemplo hacer tantas peliculas de dragon ball live action como se me ocurran, para ver q impresion tengo de los personajes (y de hecho apoyo esta pelicula de la FOX, por eso), pero no tuve todavia la brillantez como para idearla, y no por q tenga cierto temor de los fans o por q sea tan idealista, se y eso lo deberiamos saber todos q DB solo es el MANGA, pese a quien piense o viva en otra realidad q es la de su propia perspectiva de la historia...

Y se invlucra a el famoso teto, es su problema, aunq a muchos nos joda, es su vision de teto (y la mia ni se imaginan q triste es..............para el)........

Bueno lo dicho, dicho y como seguro se van a "pasar" de este mensaje, me limito a decir q si quieren discutir q lo hagan dentro del marco de lo q se puede aceptar como participante de un foro....

Salu2
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Kiur
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MensajeTema: Re: Bola de Dragón (la historia que debió haber sido)   Lun Mayo 12, 2008 6:05 pm

Te voy a decir unas cositas man:
No sabes la imaginacionq ue puedo llegar a tener o a la que no podria llegar, claro esta que no tengo por que probar a nadie lo que diga y menos a ti dado que estoi hablando contigo.
¿Que me ha molestado lo de la foto? ¿Te crees por un momento que me importa lo que digas? lo dices por despecho, me da igual, yo se que mi foto esta guay, no digo en ningun momento que tu historia este mal, para nada, solo que es abusurdo llenarse la cabeza con fantasias increibles para sentir satisfaccion, diversion,,,, no todo el mundo tiene ese mismo concepto de satisffacion y diversion
segun tu, yo carezco de cerebro, no me importa lo que digas de mi, si me importara tendria un problema y creo que demuestro raciocinio con no ofenderme con tus palabras.
¿Que quieres demostrar al mundo? ¿que sabes escribir una historia? enhorabuena tio, no me jodas, osea que haces esto para que la gente te diga muy bien campeon, menuda imaginacion, menudo tiempo libre que tienes tio, ¿crees en serio que la gente te va a decir eso? luego claro, llega un tipo que te dice que es absurdo y como no era tu idea de la opinion de la gente te molesta, bienvenido a mi mundo
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MensajeTema: Re: Bola de Dragón (la historia que debió haber sido)   Lun Mayo 12, 2008 6:11 pm

Tttssss... tanto problema
solo por que alguien se exprese por medio
de la escritura y su imaginacion? Neutral
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MensajeTema: Re: Bola de Dragón (la historia que debió haber sido)   Lun Mayo 12, 2008 6:14 pm

Bun )s( escribió:
Tttssss... tanto problema
solo por que alguien se exprese por medio
de la escritura y su imaginacion? Neutral

Pero q esta siendo controvertido no hay q negarlo Laughing Laughing
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coflax
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MensajeTema: Re: Bola de Dragón (la historia que debió haber sido)   Lun Mayo 12, 2008 8:05 pm

ya tranquilos deja q escriba eso nomas... ademas este foro acepta opiniones positivas y negativas... tampoco quieras q a todos les guste lo q escribas... Very Happy!... pero la verdad escribir tanto es aplaudible ... ya q yo maximo escribo 9 lineas ... jejje.. Very Happy!...
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MensajeTema: Re: Bola de Dragón (la historia que debió haber sido)   Lun Mayo 12, 2008 8:07 pm

Ves, me gusta que la gente diga lo que piensa, es honorable, callarse las cosas es humillante

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MensajeTema: Re: Bola de Dragón (la historia que debió haber sido)   Lun Mayo 12, 2008 9:48 pm

Joder, la que se ha liado por un relato que nada tiene que ver con Bola de dragón ni Akira Toriyama ni nada de nada.
Kiur no voy a seguir discutiendo más. NO vale la pena. Vuelvo a repetirte que no me he ofendido por que no te gustara, ni quiero ni pretendo gustarle a todo el mundo, ni mucho menos escribo para que la gente me diga que está muy bien, eso t lo has inventado tu. Lo que escribo lo escribo por que me apetece y, simplemente, por que me da la gana, sin importarme lo más minimo que le guste a los demás o no. A parte de eso, simplemente comentarte a mi me gusta escribir y escribo esto como un humilde homenaje a una serie de NUESTRA infancia y no creo que eso le haga daño a nadie.
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MensajeTema: Re: Bola de Dragón (la historia que debió haber sido)   Lun Mayo 12, 2008 10:24 pm

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MensajeTema: Re: Bola de Dragón (la historia que debió haber sido)   Mar Mayo 13, 2008 1:37 am

belerion escribió:
Joder, la que se ha liado por un relato que nada tiene que ver con Bola de dragón ni Akira Toriyama ni nada de nada.
Kiur no voy a seguir discutiendo más. NO vale la pena. Vuelvo a repetirte que no me he ofendido por que no te gustara, ni quiero ni pretendo gustarle a todo el mundo, ni mucho menos escribo para que la gente me diga que está muy bien, eso t lo has inventado tu. Lo que escribo lo escribo por que me apetece y, simplemente, por que me da la gana, sin importarme lo más minimo que le guste a los demás o no. A parte de eso, simplemente comentarte a mi me gusta escribir y escribo esto como un humilde homenaje a una serie de NUESTRA infancia y no creo que eso le haga daño a nadie.
A mí me gusta leerlo, y espero que sigas con el siguiente capítulo. Very Happy

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MensajeTema: Re: Bola de Dragón (la historia que debió haber sido)   Mar Mayo 13, 2008 2:00 am

belerion no le des bola a kiur siempre genera conflicto con todos, es un liero.

Seguí con la historia que está re buena
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MensajeTema: Re: Bola de Dragón (la historia que debió haber sido)   Mar Mayo 13, 2008 2:19 am

No genero conflictos, digo lo que pienso, parece que vosotros os restringies por que? decid lo que pensais, no es malo coño
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Ruben
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MensajeTema: Re: Bola de Dragón (la historia que debió haber sido)   Mar Mayo 13, 2008 3:10 am

Belerion, tu história a cojido algo mas de protagonismo gracias a kiur!!

Sique narrando que más de uno te sigue

Saludos
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MensajeTema: Re: Bola de Dragón (la historia que debió haber sido)   

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Bola de Dragón (la historia que debió haber sido)
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